lunes, 28 de mayo de 2012


Los riesgos de ver demasiada televisión
Hace muchos años ya que los niños conviven de forma natural con la pantalla del televisor y sabemos que de ella aprenden y adoptan hábitos. Cuando hablamos de la televisión, son dos los problemas que hemos de tener en cuenta: el tiempo que nuestros hijos pasan delante de ella y el tipo de programas que ven.
En relación al primer aspecto, es aconsejable fijar un tiempo máximo de antemano. De este modo, nuestros hijos aprenderán gradualmente a seleccionar aquello que más les gusta, sin adquirir el hábito de sentarse delante del televisor y tragarse todo lo que le echen, sea lo que sea.
El tema de la programación es un poco más complejo y difícil de solucionar; es importante que al respecto utilicemos el sentido común. Es cierto que hay muchos contenidos televisivos que pueden resultar perjudiciales para los pequeños aunque también es verdad que hay programas destinados a los niños que son muy creativos y despiertan su curiosidad por las cosas. Personalmente, elijo proteger a mis hijas de las escenas violentas y acompañarlas para que puedan ir formándose cierto criterio al momento de elegir qué ver en la tele. Además, será menor la influencia negativa de la televisión al dialogar e intercambiar opiniones sobre lo que ven.
Sin embargo, hay niños que pasan mucho tiempo delante del televisor, incluso más tiempo que el que emplean en cualquier otra actividad que no sea dormir. Este exceso de tele resulta perjudicial en muchos aspectos. Aquí te contamos algunas de las consecuencias del abuso de ver demasiada televisión.
  • Trastornos oculares: el lugar donde se ve televisión debe estar iluminado y la pantalla nunca a menos de 3 metros; acercarse más causa fatiga visual y trastornos oculares, además puede provocarles dolor de cabeza.
  • Trastornos en el sueño: ver programas violentos, excitantes o demasiado ruidosos a la hora de acostarse puede provocar insomnio y pesadillas en los niños.
  • Hábitos de consumo perjudiciales: la publicidad mal orientada incita a los niños a pedir todo lo que ven.
  • Comportamiento poco social: la adicción a la televisión le quita tiempo al niño para jugar con otros niños, para relacionarse con otras personas; el pasar horas frente a la pantalla sólo limita a la escucha, a recibir sin participar.
  • Otros: la teleadicción desafía al intelecto, produce obesidad, signos de depresión, inmadurez, frustración, pereza y fatiga.
En síntesis, la televisión puede ser un gran entretenimiento para nuestros hijos y puede enseñarles algunas cosas, pero… ¡a no abusar!: te aseguro que cuando los niños empiezan a buscar otras vías de entretenimiento las cosas no van tan mal, incluso van mejor que cuando la televisión se erige en reina de la sala de estar.

sábado, 19 de mayo de 2012

27 consejos sobre uso de la television




1. Los padres debemos enseñar a nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos enriquecedores, como a no ver aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros? 

2. Podemos enseñar a los hijos a que no hay que "ver televisión", sino que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos conviene ver. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver televisión?. No olvidemos que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz.

3. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, es preciso evitar tener prendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento esté prendido el televisor?. Cuantas veces la televisión permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un programa determinado. Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para nosotros mismos y para la familia.

4. Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el control remoto. El "zapping", o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Por otro lado, "la lucha" por el control remoto muchas veces es injusta e inconveniente, ¿no sería preferible acordar de antemano el programa que queremos ver, para no ser esclavos del control remoto, que nos lleva por un vagabundeo interminable que no permite concentrarse ni entender ningún programa?. Si el "zapping" con el control remoto es inevitable, por que se está buscando qué ver, al menos es conveniente enseñar que todos tienen derecho a opinión, y que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los miembros de la familia.
5. No es conveniente que nuestros hijos tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. Tengamos presente que una adicción desordenada a la televisión impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta inevitablemente la convivencia familiar. 

6. Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la televisión tiene "su lugar" en la vida familiar, junto a otras actividades. En este punto debemos tomar conciencia que nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda?. ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a la televisión?. ¡Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la convivencia familiar!

7. No usemos la televisión como una "niñera electrónica", dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si los dejamos ver "lo que están dando". Recordemos que la televisión, no puede dar cariño, ni es capaz de advertir a los niños de un eventual peligro. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.

8. No tengamos prendida la televisión cuando almorcemos o comamos en familia. Cuando se está juntos en familia, durante las comidas, toda nuestra atención debemos ponerla en compartir con nuestros hijos y cónyuge, cuidando ese verdadero tesoro que es estar juntos y con tiempo para conversar y conocernos mejor. No arruinemos o desperdiciemos los mejores momentos en familia "metiendo al medio" una intrusa como invitada principal, que obliga a ser vista y escuchada.

9. La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia "héroes imaginarios", "monstruos", o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance las vidas de personas que han pasado haciendo el bien, y que merecen ser imitadas.

10. Los padres debemos tratar de acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre la televisión. Mirando televisión con ellos nos podremos dar cuenta de sus gustos o preferencias, y los efectos que los distintos programas pueden producir en cada uno de ellos. 

11. Echarle la culpa a la televisión es la salida fácil. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se vea siempre buena televisión, teniendo presente que en la programación de la televisión, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos programas, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos.

12. La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los programas llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido adecuado para su edad.

13. Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo Hacer Familia o Educar.

14. Una vez informados del contenido de los programas de televisión respetemos la señalización de los programas infantiles: - para todo niño; - para niños mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años, establecida por los canales de televisión, y difundida tanto por el Ministerio de Educación como por el Consejo Nacional de Televisión, para el cuidado de los niños.

15. Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de la familia. Cuidemos de explicar a nuestros hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de la televisión son la mayoría de las veces son difíciles de aplicar en la vida diaria, donde a diferencia de la televisión, cada acto tiene un costo y una consecuencia positiva o negativa para ellos mismos.

16. Con imaginación y creatividad los padres de familia podemos esforzarnos en buscar alternativas a la televisión, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etcétera. 

17. La "cultura de la imagen" debe llegar a los niños por medios que no sea exclusivamente la televisión. Enseñémosles a nuestros hijos que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas de sol, los jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son infinitamente más bonitos y reales que lo que puedan ver en la televisión. En este mundo hay tanto que ver y que mirar, pero, es necesario que como padres lideremos este esfuerzo, no perdiendo la capacidad de admiración, para que nuestros niños sigan nuestro ejemplo.

18. Inevitablemente, y no obstante nuestros esfuerzos, habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en familia el análisis crítico del contenido de los programas de la televisión. Para eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda contener un determinado programa de televisión.

19. Los padres tenemos que fomentar que los programas sean analizados y materia de conversación en reuniones de familia, por ejemplo en las comidas. Esto no solo enriquece la comunicación familiar, sino que es una excelente manera de conocer y dar un apoyo concreto a la educación de los valores de nuestros hijos.

20. Las familias, de a poco, pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños, que contengan temas variados y entretenidos. Esta práctica no solo fomentará el gusto por la cultura y la entretención en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al momento de ver televisión.

21. Algunos comerciales pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia. La gran oferta de bienes que existe en la televisión puede ayudarnos a educar a nuestros hijos en un "consumo inteligente", basado en la satisfacción de las reales necesidades, mas que la de los gustos. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juegos que inciten a la violencia, a la discriminación, y al racismo.

22. Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor humano y del sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio, y en particular los programas o avisos de la televisión.

23. No podemos dejar que nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Si estos programas de televisión son vistos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y equivocarán al comprender y valorar el sentido de la vida. Transigir con la mala calidad de aquellos programas de televisión inadecuados para los niños, dejando que los vean, equivale a hacerse cómplice de lo que sabemos distorsiona los valores que le servirán de fundamento para el resto de su vida, y atenta contra los derechos de la infancia.

24. Hay que evitar a toda costa que el ver o no ver televisión se convierta para los niños en un premio o castigo.

25. Los padres de familia podemos organizarnos para exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios infantiles. Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la apología subliminal o directa de conductas reprochables, la discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser erradicados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como destinatarios.

26. Ante una programación infantil con baja, discutible y reprobable calidad, los padres de familia tenemos la ineludible responsabilidad de poner en marcha una crítica constructiva, ejerciendo así nuestros derechos ciudadanos. Asimismo, y como contrapartida al esfuerzo realizado por muchos de quienes trabajan en el ámbito de la televisión, es conveniente incentivar una buena televisión, resaltando y difundiendo entre nuestros amigos los buenos programas de televisión.

27. El ejemplo es la herramienta más eficaz que tenemos los padres en nuestras manos. Si vemos mucha televisión, o postergamos nuestros deberes o actividades familiares o recreativas con nuestros hijos por ver televisión, o vemos televisión de mala calidad, ¿con qué criterio vamos a evitar que nuestros hijos vean aquellos programas negativos para ellos?

domingo, 6 de mayo de 2012

Influencia de la TV en la sociedad





La Sociología es la ciencia que estudia el desarrollo, la estructura y la función de la sociedad. Otras disciplinas de las ciencias sociales (economía, ciencias políticas, antropología y psicología) también estudian temas que pertenecen al ámbito de la sociología. Los sociólogos analizan las formas en que las estructuras sociales, las instituciones (clase, familia, comunidad y poder) y los problemas de índole social (delito) influyen en la sociedad.


La sociología se basa en la idea de que los seres humanos no actúan de acuerdo a sus propias decisiones individuales, sino bajo influencias culturales e históricas y según los deseos y expectativas de la comunidad en la que viven. Así, el concepto básico de sociología es la interacción social como punto de partida para cualquier relación en una sociedad. La sociología que estudia los detalles de las interacciones de la vida cotidiana recibe el nombre de microsociología y la que se ocupa de los patrones de relación entre sectores sociales más amplios (el Estado, la economía e incluso las relaciones internacionales) recibe el nombre de macrosociología.


Los sociólogos utilizan casi todos los métodos de recopilación de información empleados por otras ciencias sociales y humanidades, desde avanzadas estadísticas matemáticas hasta la interpretación de textos. También se apoyan en la información de tipo estadístico recogida periódicamente por los gobiernos, como censos y estadísticas demográficas, registros de desempleo, inmigración y delincuencia.


En este trabajo ocupare la sociología en el tema de la influencia que tiene la televisión en esta sociedad, como es que actúa para manipular a la gente y como esta es capaz de percibir tales mensajes y actuar, sin siquiera darse cuenta, frente a algo que nos dice como tenemos que ser .


En la actualidad el pasatiempo favorito de mucha gente en todo el mundo es ver televisión. Y desde que empezó la propagación de esta, trajo consigo una serie de importantes cambios para la sociedad.


En chile la televisión comenzó su difusión de una forma masiva en el año 1962 creando una nueva forma de ver las cosas, es decir, algo así como una cultura televisiva. Lo he llamado cultura porque desde su aparición ha ido moldeando en gran parte muchas de nuestras costumbres. Como ejemplo podemos mencionar que ha modelado nuestra forma de vestir, de hablar y de actuar y esto mediante la publicidad y los estereotipos de personas y modos de vida presentadas en su programación.


La televisión tiene una gran fuerza para generar cambios en las personas y esto se debe a que utiliza la imagen que sirve para interiorizar los mensajes ya que se meten directamente en el subconsciente y no son procesados para llegar a nuestra mente como ocurre en el caso de leer algo por ejemplo, además presentan color y sonidos asiéndolo mas atractivo para el espectador.

Publicidad

La publicidad es una forma muy utilizada para poder vender y el medio donde se puede ver mas reflejado este acto de “información” es en la televisión, ya que los anuncios publicitarios son los encargados del sustento de la economía de esta. A cada instante nuestros momentos de estar viendo televisión, que son en la mayoría alrededor de 5 horas diarias, son interrumpidos por la publicidad, y aveces no tenemos mas remedio que asimilarla aunque no nos interese. La publicidad nos enseña todo un mundo de productos que mostrados de cierta forma nos hace creer que cambiara nuestra forma de ser, son presentados con estereotipos de hombres, mujeres, niños, estilos de vida, etc. , mediante un lenguaje publicitario que intenta atraer subjetivamente al publico mediante frases que aparentemente son objetivas, utilizan canciones pegajosas, muestran a la persona que utiliza el producto rodeado de éxito y belleza y hacen creer al espectador que utilizando dicho producto podrá ser tal y como se muestra en la TV. Crean falsas necesidades a la población, afectando a los más pobres, en el sentido de hacerles creer que si no consume este o aquel producto, será algo así como una persona que no va a la par con su entorno y la sociedad llevando a una frustración. Esto porque la televisión postula que la felicidad se consigue con el éxito el cual se asocia con el excesivo consumo de bienes.

Estereotipos


Desde que apareció la televisión esta ha presentado distintos estereotipos y estos han ido cambiando durante el tiempo.


Los estereotipos tienen la finalidad de destruir o dirigir nuestros deseos, son una propuesta a cambiar nuestra forma de ser, imitando los modelos presentados, así por ejemplo, podemos ver en las televisión claros estereotipos sexistas en el papel que juega el hombre y la mujer, mostrando al hombre siempre como seductor, con éxito y profesional; en el caso de las teleseries, debatiéndose entre el amor de dos mujeres y por otro lado aparecen las mujeres que siempre seducen a través de su belleza y encanto, mostrando a una mujer mas liberal e independiente, también mas agresiva en el sentido de un mayor desplante para enfrentarse a su trabajo y conseguir su pareja a diferencia de los antiguos estereotipos de mujer mas pasiva y complaciente.


Las personas ven programas, series o películas porque se sienten o quieren sentirse identificados con ella, así, a las personas con un nivel cultural alto les gusta ver programas de actualidad e informativos. A las mujeres dueñas de casa les gusta ver los dramas familiares o amorosos de una telenovela. Los niños quieren ser como los superheroes, aunque estos no necesariamente entreguen un buen ejemplo de cómo hacer o enfrentar las cosas en alguna situación. Y así para cada persona, grupo, forma de pensar, sexo, o edad, siempre encontraremos un estereotipo televisivo en el cual encasillarlo.

La violencia

La violencia forma parte de la vida real y esto puede justificar que los medios de comunicación la muestren, solo que la sobre exposición de esta en la televisión es muy grande y si en la vida real la violencia es algo que puede asustar y llamar la atención, en la televisión y especialmente en los dibujos animados esta se muestra como algo normal y cotidiano, creando especialmente en los niños la falsa idea de que la violencia es lícita y tienden a confundir lo ficticio con lo real. La violencia se ve como un instrumento para poder conseguir poder, fama, gloria, etc. Hoy en día es muy frecuente ver a niños jugando a que son personajes de la TV y pelean entre ellos.


Esto también se refleja en los jóvenes los cuales han creado una sub-cultura de pandillas basadas en estereotipos de violencia sacados de la televisión en donde aparecen grupos de gran rivalidad los cuales utilizaran cualquier medio para destruir al otro.


También encontramos una serie de héroes que solo recurren a la violencia para conseguir lo que quieren, es decir, por medio de una pelea con fantásticas armas y mucha acción.

Aislamiento de las personas

Hoy en día muchas personas prefieren ver televisión a cualquier acto de recreación, y esto se debe a que ver televisión se ha transformado en algo muy cómodo ya que lo único que tienen que hacer es encenderla, ni siquiera tienen que pensar, solo mirar.


En casi todas las casas hay un aparato y todos los integrantes de la familia por lo menos ven una hora diaria de televisión. En gran parte de las familias tienen el televisor en el living- comedor, y a la hora de las comidas es común ver al grupo familiar viendo televisión en vez de estar conversando, o ver a los jóvenes largos ratos encerrados en su pieza frente al televisor, esto genera que la comunicación de familia se vaya perdiendo cada vez más ya que estar viendo programas de concursos o tal vez la película de estreno parece que es considerada una alternativa mas entretenida que una conversación familiar.


Esto también ha llegado a perjudicar la relación de pareja ya que al llegar la televisión al dormitorio matrimonial ha ocupado el espacio de comunicación que requiere la pareja creando a veces profundas divisiones porque o el marido esta sumido en algún partido de fútbol o la esposa no despega la vista de su telenovela favorita, así a veces se olvida de darle un minuto de atención a los hijos o hablar simplemente de la jornada diaria, de cómo te fue en el trabajo, de cómo van tus proyectos y así cosas cotidianas que alimentan la comunicación en el matrimonio se dejan completamente de lado por ser esclavos del zapping.

Conclusión

La televisión tiene una influencia muy grande, ya que podemos ver que buena parte de nuestras ideas y creencias provienen de algo que hemos visto en la televisión.


A veces el papel que ejerce la televisión es positivo, al recibir imágenes de todas partes del mundo, se amplían nuestros conceptos del hombre y su cultura. Pero la mayoría de las veces la influencia es negativa, la falta de comunicación en los hogares, la violencia, el consumismo, son algunas de las consecuencias que tiene la televisión.


Y creo que en el futuro esta influencia va ir en aumento ya que los avances tecnológicos van haciendo a la televisión y su programación más atractiva a los espectadores, al igual que la utilización comercial, que será mayor, y en definitiva la función principal que inicialmente tuvo, la de informar, habrá perdido protagonismo.


Es decir, veremos que habrá evolucionado definitivamente hacia un medio de control masivo.






martes, 1 de mayo de 2012

Como se creo la television

Este sistema fue inventado en 1926 por John Logie Baird, un físico británico. La primera transmisión de televisión, se logro en la misma década de los 20`.
Este físico británico empezó a estudiar en 1922, la posibilidad de transmitir por medio de ondas, desde una emisora, imágenes y sonidos hasta un receptor. Lo logra en 1926, con la primera demostración pública de una transmisión de televisión. Para 1928, Baird se había transformado en una persona connotada a nivel mundial.
John Baird se tituló de ingeniero electricista, profesión que abandonó a poco andar para transformarse en inventor. Sus ideas fueron avanzadas para la época, por lo que nadie estuvo dispuesto, a financiarlo. Se vió forzado a trabajar en distintas cosas sin relación a sus intereses.
En 1924 logró transmitir una imagen por medio de un aparato mecánico, bastante poco sofisticado, el cual usaba el disco explorador de Nipkow. La mayoría de sus componentes provenían de desechos recolectados.
Posteriormente, consiguió transmitir imágenes desde Glasgow a Londres, y de la última ciudad hasta Nueva York. En la primera transmisión, utilizó cables de teléfonos, y en la segunda, utilizó ondas de radio.


Objetivos de la televisión publica:








• Consolidar una programación rica, ambiciosa e innovadora, que privilegie la diversidad cultural y el interés público.


• Construir una Televisión Pública con transparencia, que promueva un acceso realmente democrático y eficiente a la información pública.



Reconocer y garantizar el derecho al entretenimiento, a través de la oferta de programas deportivos, musicales y de actualidad.



Fortalecer el vínculo de la Televisión Pública nacional con las televisiones públicas provinciales e internacionales y afianzar el intercambio de producciones.



Posicionar a la Televisión Pública a la vanguardia de los cambios tecnológicos, para ampliar el acceso y fomentar la pluralidad de voces y la libertad de expresión.



Promover la vinculación y participación de dependencias gubernamentales, universidades, organizaciones de la sociedad civil e instituciones internacionales, en la producción de contenidos para la televisión pública















El televisor

¿Qué es la TV? Un sistema de transmisión a distancia, mediante ondas electromagnéticas, de imágenes sonoras - fijas o en movimiento –que se reproducen en la pantalla de un aparato electrónico llamado televisor. 

La imagen sonora se envía desde una estación de partida (el transmisor) a una de llegada (el televisor). 

¿ Cómo puede suceder esto? Toda imagen televisiva se forma en la superficie de un dispositivo con forma de cono llamado tubo catódico o tubo- imagen. Dentro del tubo, un haz de microscópicas cargas eléctricas, los electrones, se mueve velozmente adelante y hacia atrás con muchísimos puntos luminosos. 

Para poder transmitir una imagen en movimiento, todo el proceso debe completarse con el tiempo de persistencia de la imagen en la retina del ojo, es decir, en menos de una décima de segundo. Por tanto, el haz de electrones deberá analizar en seguida la imagen con su movimiento de “va y viene” horizontales, mediante una serie de líneas standard. A mayor cantidad de líneas, la definición de la imagen es mejor. 

Según el standard europeo, la imagen tiene 625 líneas, a 25 por segundo. Ya hemos llegado a la TV de alta definición ( HDTV) con la imagen de 1250 líneas, 50 por segundo. 

Actualmente, existen tres sistemas de transmisión en color: la estadounidense NTSC, adoptada también por Japón, el este asiático y Sudamérica; el PAL( Alemania, Australia, Italia...) y el SECAM ( adoptado por Francia, Rusia y muchos países del Este de Europa). Las antenas emitentes se colocan en lugares altos juntamente con los repetidores, es decir, antenas más pequeñas que, como espejos, reflejan la señal de la antena principal. 

La introducción de los satélites para las telecomunicaciones ha ofrecido la posibilidad de irradiar una transmisión televisiva, lanzada al satélite desde una estación de partida a las antenas receptoras de todo el planeta. Los satélites se dividen en tres grupos, que representan tres generaciones sucesivas: satélites desde punto a punto, destinados a las conexiones internacionales; de distribución, que pueden servir al mismo tiempo a varias estaciones televisivas; de difusión directa, que emiten señales captadas directamente por cada televisor.